Este es el retrato de un hombre, de un país de cuyo nombre no puedo acordarme, en su pequeño tiempo de descanso, que lo dedica a disfrutar de los manjares que hay sobre el papel grasiento, arroz con pescado; es el retrato de uno de tantos que trabaja exageradamente, de sol a sol, por un mísero sueldo y que seguramente no tendra ni sindicato que lo defienda, resumiendo, es un trabajador no explotado, sino explotadísimo. Acuarela